Leandro Firmino da Hora es el protagonista del aclamado filme brasileño “Ciudad de Dios”. La cinta se proyectará hoy en el Festival Internacional de Cine Digital (19:30) y luego Fimino contará su experiencia. Lo acompañará Luis Nascimento, productor del largometraje.
Lo que más llama la atención en Leandro Firmino da Hora es su sencillez y amabilidad. Al conversar con él, es difícil asociarlo a Zé Pequeño, el villlano pedante y prepotente al que interpretó en “Ciudad de Dios” y que lo lanzó a la fama hace ya casi una década.
Firmino, de 33 años, se encuentra actualmente en Santa Cruz de la Sierra como invitado especial del XI Festival Internacional de Cine Digital. Además de participar en el rodaje de un cortometraje, Leandro dará una charla y contará todas las experiencias vividas antes, durante y después de que el filme dirigido por Fernando Meirelles diera la vuelta al mundo y obtuviera incluso cuatro nominaciones al Premio Óscar.
La cita es a las 19:30 en la sala de teatro de la AECID (Ingreso libre). Allí, Leandro estará acompañado de Luis Nascimento, su amigo y productor de “Ciudad de Dios”. Luis es el director de Cinema Nosso, un proyecto cultural que utiliza el audiovisual para trabajar con adolescentes y jóvenes de la favela Ciudad de Dios, donde ambos viven.
Luis ha venido a Bolivia varias veces, pero para Leandro esta es su primera experiencia en nuestro país.
- Leandro, ¿qué habías escuchado antes de Bolivia?
- Yo me recuerdo que cuando era estudiante, la profesora de geografía nos habló sobre países de América Latina. Para mí era una cosa muy lejana. Yo creo para saber de un lugar tienes que visitarlo.
- ¿Vos naciste y creciste en Ciudad de Dios?
Nací en un hospital en Río de Janeiro. Después me fui a la casa de mi abuela, con mis padres, a Ciudad de Dios, donde he pasado toda mi vida.
- ¿Cuán parecida es la Ciudad de Dios donde creciste a la Ciudad de Dios que vemos en la película?
- Es muy distinta, porque la película muestra la Ciudad de Dios de la década de los 60 y 70. En mi adolescencia (en la década del 90) era un lugar mucho más peligroso, había más jóvenes metidos en el tráfico de las drogas, incluso más de lo que se muestra en la película. Recuerdo que mi madre no permitía que mis hermanos y yo camináramos o nos quedáramos en las calles. Teníamos que estar siempre en la casa o en la escuela. Pero hoy, Ciudad de Dios es una comunidad pacífica, con muchos proyectos sociales.
- ¿Fue muy difícil vivir así?
- Un poco sí, porque en cualquier momento podías encontrarte con un tiroteo…
- ¿Te tocó vivir algo así?
No, ¡Gracias a Dios no!, porque soy muy miedoso (risas). No tengo el coraje o el valor de ver a una persona matar.
- ¿Cómo hace un adolescente para crecer en un ambiente muy violento y no solo sobrevivir, sino también sobresalir?
- Tienes que tener una base familiar que te sostenga y hablo de madre, de mi padre, de mis abuelos… Personas que siempre te estén preguntando a dónde vas o con quién estás saliendo. Tienes que ocupar tu mente para no desviarte al tráfico de drogas. No te olvides que muchos jóvenes ingresan a este mundo por dinero o por una posición social…
- ¿Tuviste muchos amigos que ingresaron a la droga?
- Sí y también murieron, pero no en una guerra de narcotraficantes como se ve en la película. Fue en tiroteos con la policía o en enfrentamientos esporádicos con otros grupos.
- Generalmente se asocia las favelas con cosas malas, como narcotráfico y violencia, pero debe de haber muchas cosas buenas…
- La mayoría de personas que habitan en las favelas se dedican a trabajar o estudiar. Ellos viven dignamente. Es más, los habitantes que viven de forma pacífica son la mayoría comparados con los que tienen un revolver o se dedican al tráfico.
- ¿Pero esos pocos son los que de verdad controlan una favela?
- De alguna forma sí, pero las autoridades también han desarrollado una forma de combatirlos. Ha mejorado mucho la situación. Por ejemplo, hoy en Ciudad de Dios mis sobrinos pueden caminar por las calles con mucha más seguridad y tranquilidad, algo que no sucedía antes.
- ¿Cómo influyó la película Ciudad de Dios en la favela?
- Creo que la película trajo muchas cosas positivas para la comunidad, como que se desarrollaron desde proyectos de educación y saneamiento básico hasta programas de planificación familiar… Pero todavía nos faltan muchas cosas.
- ¿Pensaste en que algún día ibas a actuar?
- Siempre aprecié mucho el séptimo arte, vi mucho cine, programas de televisión, más nunca imagine trabajar como actor o estar en el cine…
- ¿Cómo te seleccionaron?
- A través de un casting. Me hicieron una entrevista frente a la cámara. Yo hablé sobre mi vida y tuve que interpretar una escena con algunos chicos que ya trabajaban como actores. ¡Me salió muy bien! Me contrataron…
- ¿En qué te pareces a Zé Pequeño?
- En nada. Soy muy tranquilo, miedoso… ¡Nadaaa! (risas) Soy muy diferente a Zé Pequeño, al punto que cuando vi la película por primera vez, no creía que era yo el que actuaba.
- ¿Qué pasó después de Ciudad de Dios para Leandro?
- Continúe trabajando como actor en Brasil. Hice televisión, cine y muy poco teatro, porque para mí es difícil, tienes que tener harta energía.
- ¿Te trajo mucha fama?
- Sí, y no solo para mí, sino también para todos los actores que participaron.
- ¿Pensaste en cambiarte de comunidad?
- Yo me quedé en Ciudad de Dios, porque es la comunidad donde me crié, donde están las personas que me vieron crecer… Me gusta mucho vivir en Ciudad de Dios.
- ¿El cine puede ayudar a salir de un ambiente hostil?
Sí, trabajar con cine cine te ayuda a alejarte del crimen y de esas cosas que pueden interferir en tu vida.
- ¿Cómo llegaste al Fenavid?
- A través de Luis Nascimento que siempre me decía que era un festival maravilloso. Gracias a Dios, estoy acá para sentir las cosas que Luis me contaba.
